Gracias a la modificación del Código Civil llevada a cabo por la Ley 17/2021, de 15 de diciembre, los animales han dejado de ser considerados “cosas” para ser reconocidos como “seres dotados de sensibilidad”, por lo que la custodia del perro (o cualquier otra mascota) será un tema a tener en cuenta en los procesos derivados de las crisis familiares.

Esta nueva consideración “jurídica” (que no moral para la mayoría de nosotros) cobra especial relevancia en los procesos derivados de las crisis matrimoniales, pues se ha abierto la puerta para poder establecer un régimen de “custodia compartida” (entrecomillado porque no sería el término adecuado) de las mascotas, en el que prevalecerá el bienestar de éstas.

La custodia del perro en los procedimientos de mutuo acuerdo.

En caso de separaciones o divorcios de mutuo acuerdo, los cónyuges pueden incluir en el convenio regulador (gracias a la nueva redacción del art. 90 del Código Civil) la situación en la que quedará el animal (tiempos de convivencia, reparto de gastos, etc.); y, el juez vigilará que los acuerdos alcanzados con respecto a la mascota no sean perjudiciales para ésta (en caso contrario, se podrá proponer otro acuerdo al respecto).

Las mascotas en los procedimientos contenciosos.

En supuestos contenciosos, será el juez el que decida el “destino” (por así decirlo) de la mascota, atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar del animal, sin que tenga especial relevancia el hecho de que éste figure inscrito a nombre de uno u otro cónyuge (circunstancia que ha pasado a ser una mera formalidad).También decidirá la forma en que el cónyuge al que no se le haya confiado el  animal podrá tenerlo consigo, así como la participación de ambos “dueños” en los gastos asociados a la mascota en cuestión.

fotografía de un perro

Causar malos tratos a las mascotas tiene consecuencias en cuanto a la custodia de los hijos.

Mención aparte merece el art. 92 del Código Civil en su redacción actual, pues según este precepto, no se dará la custodia compartida de los hijos a uno de los progenitores cuando haya causado malos tratos a los animales de compañía o amenace con hacerlo para controlar o victimizar a su expareja o a los hijos.

Situación de las mascotas tras la separación de parejas no casadas.

Finalmente, en el caso de parejas no casadas, nos encontramos ante un caso no previsto (pues sólo pueden separarse o divorciarse quienes se hayan casado), por lo que no sería posible hablar de una “custodia compartida” de los animales en estos supuestos. Lo que sí pueden hacer los miembros de la pareja que se separa es firmar un contrato de “copropiedad” sobre el animal que haga las veces de convenio regulador. En caso contrario, habría que atender a la titularidad formal de la mascota.

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